El inglés siempre ha sido la asignatura pendiente para la mayoría de los españoles. Al contrario que nuestros vecinos del centro y norte de Europa siempre hemos tenido grandes dificultades para sacarlo adelante y la cosa empeora a la hora de mantener una conversación. Muchos adultos se quedaron con el inglés que aprendieron en el instituto y luego se les ha hecho imposible volver a retomarlo. Lo peor es que se han quedado con ideas confusas y mal aprendidas.

Hemos de tener en cuenta que la lengua inglesa cuenta con 44 fonemas y en la lengua castellana empleamos únicamente 22. Cuando los niños tienen 3 años es el momento idóneo para aprender inglés ya que es cuando van a asimilar mejor los conocimientos. Es innegable que si desde tan pequeños comienzan a escuchar palabras en inglés pronunciadas por profesores nativos las van a aprender de forma correcta. Por lo general se han empleado técnicas que consisten en que el niño aprenda en un primer momento palabras que va a emplear en su día a día o que están relacionadas con su vida cotidiana. Un buen método era utilizar tarjetas en las cuales estaba el dibujo y detrás la palabra en inglés, una forma fácil y divertida y que favorece el aprendizaje.

Otro método que han empleado los profesores nativos con sus alumnos es el de ponerles canciones y darles una hoja con la letra del tema pero con algunos huecos. A base de escuchar las canciones repetidas veces los niños irían completando la letra y en su cabeza irían memorizando la forma de pronunciar correctamente las palabras. Esta técnica es muy buena tanto como niños para adultos y ayuda a que le acabemos perdiendo el miedo a los listenings. “Aprender inglés desde pequeños es la clave para tener un buen acento”, dice el neurocientífico Albert Costa. Lógicamente es preferible hacerlo mediante profesores nativos.

La pronunciación tan natural que poseen los profesores nativos es la que va a ayudarnos a poder defendernos correctamente con el inglés. Aunque sea mejor empezar desde pequeños si somos adultos mejoraremos la pronunciación y llegaremos a adquirir una mayor soltura. Puede que al principio nos cueste hablar en inglés y nos sentamos cohibidos pero a base de práctica lograremos dejar atrás los miedos y estar preparados para cualquier situación en la que debamos hacer uso del idioma.