Hay quienes piensan que eso del intercambio de idiomas para aprender inglés es cosa de las personas adultas con un trabajo. De hecho, el intercambio de idiomas se suele asociar en general a los estudiantes universitarios. Pero lo cierto es que el intercambio de inglés es mucho mejor cuanto más pequeños somos.

Los niños son verdaderas esponjas a la hora de aprender. Lo que se aprende a esas edades se retiene mucho mejor y con una mayor facilidad de lo que se hace a edades más avanzadas. De hecho, la mayoría de expertos en pedagogía y lingüística coincide en que aprender idiomas a edad temprana como, por ejemplo, realizando un intercambio de inglés, ayuda a evitar la “sordera lingüística” y a hablar el idioma como un nativo.

La “sordera lingüística” no es ni más ni menos que la razón por la que cuando aprendemos un idioma de adultos no somos capaces de quitarnos el acento extranjero. A partir de los 12 años de edad perdemos nuestra capacidad de integrar todos los sonidos de una lengua de forma natural. De ahí que realizar un intercambio de inglés de pequeños sea algo extremadamente positivo.

¿Por qué hace un intercambio de inglés de pequeños?

Realizar un intercambio de inglés de pequeños no sólo hará que nuestros hijos pronuncien mejor y puedan reproducir fielmente todos y cada uno de los sonidos de la lengua inglesa. Además, podrán ver las cosas desde otra perspectiva al estar en contacto con otra cultura e integrar a su visión del mundo los elementos de esta otra. De esta manera, podrán ser personas más abiertas y tolerantes con los demás y mucho más flexibles en su vida diaria y en su desarrollo.

Por otra parte, otra de las grandes ventajas de realizar intercambio de inglés durante las edades tempranas, es que nuestros hijos podrían acabar teniendo amigos británicos o americanos con los que trabar una amistad. Así, podrían seguir desarrollándose influidos por una cultura extranjera que les permitiría no sólo acceder a una cantidad enorme de bienes culturales que no están disponibles en su cultura de origen sino, también, practicar el inglés de forma recurrente mucho más allá del intercambio.